miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lunes 22 de noviembre



La vida fluye y brota en los lugares más increíbles e insospechados… de la basura puede brotar la vida, como lo demuestra el hecho de que un par de pequeñas matas de tomate han brotado del lugar donde estaba la basura…

La Palabra de Dios es siempre palabra de vida, y cambia el orden de las cosas. Lo menos es más, lo mucho siempre será poco… Lo desechado, tiene posibilidad de vida. Y el orden y las jerarquías, Dios las cambia, y las subvierte. Ayer meditábamos acerca del reinado de Jesús… un rey desde la cruz, un rey desde el fracaso, en quién Dios demuestra su última palabra para la humanidad: la vida.

Hoy vemos a una viuda, que dando menos que todos, termina dando más que los demás… Jesús, palabra de Dios, nos advierte acerca de los sistemas establecidos. El orden imperativo del mundo, frente a la fraternidad de Dios; la exclusión y la desigualdad, frente al reino de justicia y libertad; la muerte de las mayorías, frente a la resurrección de lo que está por extinguirse… bien dice la canción de Silvio Rodríguez: “Solo el amor alcanza la maravilla, solo el amor consigue encender lo muerto”…

Por eso el libro del Apocalipsis es un libro de esperanza, un relato poético y extraordinario de amor, de pasión, y de triunfo: nunca la muerte tendrá la última palabra, y aunque el mal parezca rodearnos, y aunque todo se presente oscuro, y lleno de desechos, hasta de la basura puede brotar la vida… Lo importante es desear que la vida brote, esperar con esperanza, creer en ella, desearla, y caminar a su encuentro… Este es grupo que te busca, Señor… que vamos a tu presencia, tu presencia de libertad, justicia, fraternidad y paz…

domingo, 14 de noviembre de 2010







Kenyan People

Quería Jesús templos, basílicas, monumentos????


Jesus had very little appreciation for the Temple of Jerusalem. In fact he spent most of his life away from him. When he was there visiting, it was usually the occasion of conflict, confrontation with those responsible. His temple were the roads of Judea and Galilee, the sky was his roof and stones in the road or a boat to the lake is situated, from which he taught and had direct contact with people. All very little sacred in the sense that we ourselves, Christians and disciples of Jesus, we are taking today to the temple, to church.

O most sacred in the best sense of the word. Because the Christian perspective changed radically since the time of incarnation. When God became man, our human reality itself becomes sacred place in the place of God's presence. And there is no church like that. St. Paul puts it perfectly when he says "are God's building." The most important thing for Christians are the people and not the bricks. In fact, early Christians had no temples in the usual sense of the word. Not needed. They were few and met in homes. Later, when the number of believers grew they took a larger venue and imitated the Roman basilicas, temples but never were meeting places, what you see in the interior of the space distribution. Our churches are shrines, places for the community to meet, pray, hear the word, share the bread, engage and organize the common life.

Holiness, the sacred, is in the lives of people of every person and all people. There we discovered and we should worship the presence of God who became one of us. There is nothing more sacred than the lives of others. And we should hurt the soul to see how these temples of God's presence are sometimes humiliated, hurt, marginalized, oppressed ... Build the temple begins to respect the dignity of a brother and love as God loves. The Lateran Basilica Church reminds us that, beyond the reality of local churches, is a single body, a single building in which it is all humanity and nobody is excluded.




Dios… es Poesía, es Música, es Melodía


Me encuentro en Kenya, África del Este.
Acá tenemos sabores, olores, sonidos y texturas únicas y diferentes, pero al mismo tiempo familiares. Por ejemplo, podemos encontrar en los supermercados y mayoreos al aire libre, tanto el maíz como la papa de nuestras tierras, o chocolates cuyo cacao es oriundo de América. Ni qué decir de nuestra rica yuca, también americana… Más, el sabor y el aroma han adquirido una originalidad exquisitas; no es que el maíz sea mejor o peor que el de nuestros campos, por ejemplo; simplemente es un maíz enriquecido por la historia de sus sembradores (“fruto del sudor y del esfuerzo del hombre”), y por la lluvia y el sol y la tierra de África. El tomate, la yuca, el maíz, la papa, originarias de nuestra América, han adquirido una tonalidad, una vitalidad, un sabor, que es el mismo pero a la vez es diferente.

África tiene mucho que agradecerle a América. Pero América tiene mucho, muchísimo que agradecerle a África. A veces me llegan sonidos que me invitan a mover los pies, parecen poesía que me llega como de otro mundo. Y emergen los recuerdos de los bailes de salsa, merengue, bachata, cumbia, joropo y el tambor… entre muchos otros cientos de sonidos y expresiones culturales y religiosas que tenemos.

Así como el maíz, la yuca y la papa, dejaron las tierras americanas para sembrarse en tierras africanas, así también la Buena Noticia del Evangelio de Jesús, se sembró en tierras africanas, tomando sabores, texturas, colores, y aromas, únicos y originales. Cuando veo en la eucaristía a los jóvenes bailar, cuando escucho las voces del coro, los ritmos, la expresión corporal… siento una alegría que no tiene explicación lógica alguna, y me pongo a aplaudir y a bailar, y siento que estoy en casa. Ciertamente me falta mucho por aprender: del idioma, de las expresiones, de los códigos culturales… Apenas estoy aterrizando en un país y un continente lleno de oportunidades, lleno de riquezas, lleno de contrastes…

Ser extranjero, y de paso, ser minoría por tener una piel de un color distinta, por no saber el idioma, por no comprender bien los códigos culturales… es una experiencia espiritual, es un proceso de fe… de muerte para la vida. Un proceso de Fe y también un proceso de Alegría, porque al final, después de que muera lo que tenga que morir, nacerá lo que está por nacer. Como la yuca, que del tallo arrancado y casi muerto, emerge. Creo firmemente que el lenguaje común de la música y del arte me hermanan y me aproximan con aquellos a los que creía tan distintos a mí. La Música está a nuestro alrededor, la música está en todo lo que hacemos, vivimos, gustamos… Creo que cuando Dios creó el mundo, lo hizo cantando... al son de miles de instrumentos musicales; por eso la música es el lenguaje universal, y la danza, la mejor expresión de lo que sentimos y vivimos dentro.
A través de la música, a través de todo arte… Cuando pintamos aquello que no podemos ver, cuando cantamos aquello que queremos alcanzar y construir, cuando convertimos en verso lo que no podemos tocar, o danzamos con aquello que no podemos abarcar, nos hermanamos, nos comunicamos, rompemos las barreras de lo diferente, de lo lejano… finalizan las fronteras, y podemos decir: ¡ah, pertenecemos a una misma casa, a una misma familia…! ¡Somos herman@s!
Dios, es el Completamente Otro… el Totalmente Distinto. Eso sí, nunca jamás el “motor inmóvil”, o la causa primera… ¡No! Nunca lejano, nunca ausente. Dicen los teólogos que de Dios no hay mucho que decir en realidad… Prácticamente lo que decimos de Dios, es lo que Dios no es… porque siempre Dios superará todas nuestras palabras, todos nuestros conceptos. Por eso, el lenguaje más cercano a la Vida en Dios, es el lenguaje de la poesía… del “decir no diciendo”, como decía Sn. Juan de la Cruz. A través del arte, y en especial, a través de la música, podemos expresar, tal vez no conceptos dignos de enciclopedias, ni largos ensayos que sean de beneplácito de los grandes especialistas, pero sí la experiencia de la fe sencilla y humilde de los pobres que hermana y humaniza. Como los cantos de los jóvenes de Guadalupe´s Parish, en Nairobi Kenya.

Pedro Emilio
P.O. Box 21654, 00505 Ngong
Nairobi
Kenya, East Africa