jueves, 26 de agosto de 2010

Santa María, del Buen Humor




De seguido, la imagen más común que tenemos de María, es la de una mujer llena de dolor, “con el corazón traspasado por el sufrimiento” ante la pérdida de su Hijo.

Leyendo con calma los pasajes del Nuevo Testamento; dejándonos seducir por la voz y la Palabra del Judío Jesús de Nazaret, y de aquellos que fueron sus seguidores, encontraremos de continuo referencias a fiestas, a banquetes, a celebraciones llenas de alegría.

Jesús fue un hombre alegre, seguramente un gran contador de historias, un hombre feliz.
¿De dónde provendría tal buen humor? ¿Dónde aprendió a reír, a celebrar la vida, a cantar las grandezas del Señor? En casa, en la casa del Carpintero, junto a José, junto a María.

Sí, María de Nazaret, debió haber sido una mujer, con los labios siempre llenos de sonrisas.

En las Bodas de Canaán, celebró también con el Vino, el mejor de todos: el vino de la alegría compartida, el vino de la vida que se celebra, se reparte, se entrega.
María del Buen Humor, Madre de la Alegría… ¡Celebra con nosotros!





En San Joaquín, la primera fiestera es Carmencita

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